Y, por supuesto, también presume de su legado musical, como es lógico si tenemos en cuenta que fue aquí donde nacieron The Beatles. Los principales lugares de interés están repartidos por el centro de la ciudad, pero se puede llegar fácilmente a pie a la mayoría de ellos.
Si buscas una catedral, aquí “tienen una de sobra”, como dice la canción; además, encontrarás una magnífica muestra de arte británico en la célebre Walker Art Gallery y en Tate Liverpool, así como multitud de exposiciones en el extraordinario World Museum Liverpool.
Al desembarcar de tu crucero MSC, no podrás pasar por alto St George’s Hall, uno de los mejores edificios neogriegos de Gran Bretaña y testimonio de la riqueza generada por el comercio transatlántico.
Actualmente se utiliza principalmente como espacio expositivo, aunque en otro tiempo fue la principal sala de conciertos y el principal tribunal de la Corona de Liverpool. Su abovedado Great Hall cuenta con un suelo pavimentado con treinta mil valiosas baldosas Minton —normalmente cubiertas—, mientras que el órgano Willis es el tercero más grande de Europa.
Enorme y llamativo, ubicado en un espectacular edificio de diseño danés, el Museum of Liverpool abrió sus puertas en 2011. Distribuidas en tres plantas, sus galerías evocan el histórico estatus de Liverpool como “segunda ciudad del Imperio”, explorando las complejas historias políticas y vitales que se han desarrollado en una comunidad cuya riqueza y tejido social se construyeron sobre el comercio internacional.
Dominando el frente marítimo se encuentran las llamadas Three Graces: el Port of Liverpool Building —1907—, el Cunard Building —1913— y, el más destacado, el Royal Liver Building —1910—, de 98 metros de altura y coronado por los “Liver Birds”, una pareja de cormoranes que se han convertido en símbolo de la ciudad.